UYUNI. EL MAYOR Y MÁS ALTO DESIERTO DE SAL DEL MUNDO.

El Salar de Uyuni, con una superficie de casi once mil kilómetros cuadrados y a una altura de 3650 metros sobre el nivel del mar, es considerado el mayor desierto del sal continuo y alto del mundo, albergando además el 50-70% de todo el litio a nivel mundial, con alrededor de 21 millones de toneladas, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, aunque su extracción resulta difícil por la falta de agua.

Originalmente, hace unos 40 mil años, este lugar pertenecía al Lago Minchin, y posteriormente, hace 11 mil años atrás, lo ocupaba el Lago Tauca o Tauka, pero producto de un periodo seco y cálido, que produjo una gran reducción de la superficie y volumen, se originó el salar que conocemos hoy.

Atardecer en el salar

Se estima que el salar contiene 10.000 millones de toneladas de sal, del cual anualmente se extraen 25.000 toneladas. Su superficie se divide en once capas de sal, con espesores que varían entre uno y diez metros de espesor. La profundidad del salar es de 120 metros, el cual está compuesto de capas de salmuera superpuestas y barro lacustre. Esta salmuera se compone de litio, boro, potasio, magnesio, carbonatos (bórax), sulfatos de sodio y un mineral muy interesante conocido como ulexita, o la “piedra televisión”, al ser transparente y tener el poder de refractar a la superficie de la piedra la imagen de lo que está debajo.

¿CÓMO LLEGAR?

Sector de las banderas

Colchani es el pueblo más cerano al salar desde la ciudad de Uyuni. En este lugar se encuentran hoteles de sal de categoría 4 y 5 estrellas, como el Hotel Palacio de Sal y el Hotel Luna Salada. A su vez, Colchani se encuentra a unos 30 minutos de la ciudad de Uyuni, donde está el terminal de buses al cual seguro llegarás si viajas por tu cuenta.

Tanto para llegar como para salir de Uyuni, los pasajes de buses puedes comprarlos a través del sitio web Tickets Bolivia, como referencia, los boletos Uyuni- La Paz tiene un valor de poco más de 20 dólares y el trayecto (que suele hacerse de noche) demora unas 10 horas. Si por otra parte eres de los más arriesgados, puedes comprar los boletos al llegar a Bolivia acercándote a alguna oficina de Cruz del Norte, Panasur o TransOmar, que son las principales compañías que operan dicha ruta, de esta manera puede que te ahorres algún dólar, la disponibilidad irá sujeta al momento de la compra, obviamente.

Vista del salar desde la Isla Incahuasi

Desde Colchani al centro del salar, dígase la Isla Incahuasi (casa del Inca), tendrás alrededor de una hora de trayecto. Si por otra parte, llegas al salar proveniente de un tour desde San Pedro de Atacama, después de tres días de travesía sin conexión a internet y ajeno al mundo exterior, llegarás al pueblo o puerto Chuvica, donde podrás degustar de una buena y merecida cerveza de coca o de cactus, para luego ver el atarceder en el salar, hacer noche en algún hotel de sal y partir temprano en la mañana a la Isla Incahuasi.

En Uyuni hay un aeropuerto, que se llama “La Joya Andina”, pero sólo operan vuelos nacionales como Boliviana de Aviación, por tanto primero debes llegar a La Paz o alguna otra ciudad que tenga aeropuerto internacional y luego tomar un vuelo a Uyuni.

¿QUÉ HACER?

Monumento Dakar

El salar es visitado por unos 300.000 turistas anualmente, durante la temporada seca, dígase los meses de mayo a octubre, cuando el salar se conserva seco y puedes trasladarte de un sitio a otro sin problemas, si es que los recientes cortes de carretera de sus locales te lo permiten.

Por otra parte, durante la época de lluvia, de noviembre hasta abril, tendrás la oportunidad de observar el hermoso espejismo que produce esa capa de agua depositada en la superficie del salar, pero probablemente tengas mayor dificultad para llegar a la Isla Incahuai, que no es la Isla del Pescado, aunque tienen la misma forma y están muy cerca una de la otra. En ambas islas la capa de granito y materiales orgánicos han producido una extraña raza de cactus gigantes (10 metros de altura) que ha desarrollado un interesante sistema ecológico.

Entre los principales atractivos del salar están: La Isla Incahuasi, el Sector de las Banderas, el Hotel Playa Blanca (el primer hotel de sal y el único dentro del salar) y el Monumento Dakar, aunque como ya sabrás, uno de sus principales intereses son las fotos en perspectiva que puedes llegar a tomar en este lugar.

Hay una oficina para comprar un ticket para entrar a la isla, y con este ticket puedes acceder a los baños del recinto, pero la verdad pocos abonan dicho arancel, pues no hay un punto de acceso o paso obligatorio para subir a la isla, así como tampoco hay un control en los baños para acceder a ellos sin haber comprado el boleto, por tanto la mayoría llega y sube directamente.

Si tienes más tiempo y te gusta el trekking, puedes visitar el Volcán Tunupa o Thunupa (nombre originario del salar proveniente de la cultura Aymara) ubicado a una altura de 5.432 metros sobre el nivel del mar a orillas del salar, donde además de tener dos impresionantes miradores, se encuentran también las momias de Chantani de 3000 años de antigüedad, descubiertas en una caverna al borde del salar.

Hexágonos Uyuni

Hay varias teorías sobre las formas hexagonales que componen el salar en algunas secciones, no todas. Algunos afirman que la superficie de este campo de sal se encuentra en constante movimiento, y por eso se forman dichas figuras geométricas. Otros aseguran que se debe al proceso de secado después de las lluvias, mientras que otros tantos creen que se debe a la respiración del propio salar.

Uyuni es más tierra colorada que pueblo, el viento que levanta el polvo seco, las casas de ladrillo rojo sin terminar, el calor y la desolación, crean una combinacion digna de set de película del lejano oeste. Pero entre tanta ruina y desolación, mimetizado con el entorno, aparece ante tus ojos un montón de hierros oxidados que al principio te lleva a cuestionarte por qué llegaste a parar allí.

El anacrónico Cementerio de Trenes, que contiene restos de maquinaria de ferrocarril que datan del año 1890, son amasijos de hierros oxidados que se retuercen en su propio abandono, en su propia indiferencia, pero que por alguna razón, producen un sentimiento difícil de explicar. Aquí se mezcla el romanticismo con la nostalgia, la vida con la muerte, el cielo teñido de azul con el metal corroído de sus vagones. Si eres miembro de una banda de rock y buscas unas portada para tu disco, éste es el lugar. Sólo no esperes lanzarte de algún tren en marcha.

Una vez hubo una línea de ferrocarril en Bolivia, inaugurada en el último suspiro del Siglo XIX, que comunicó Uyuni con Antofagasta (ahora chileno) y que sirvió para transportar minerales como estaño, plata e incluso oro. Durante décadas fue un símbolo del progreso que parecía tocar al pueblo boliviano con la yema de los dedos pero con el tiempo y la pérdida en la guerra de su única porción de mar, resultó que no fue así.

Debes tener en cuenta que este no es un museo, ni nada que se le parezca. Es una escombrera de vagones y piezas desperdigadas por el suelo que un día formaron parte de la travesía de algún aventurero u operario, pero que hoy hace florecer tu lado más artístico.

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