Año del Caballo 2014 – 2026.

El Caballo, en chino “Ma” 马, es el séptimo animal en el zodiaco y el cuarto en el grupo de animales pares. Aunque es uno de los animales de más tardía incorporación a la cultura china, el sistema de 12 animales en el horóscopo chino se originó en los pueblos que vivían al norte, en las estepas y desiertos que se encuentran más allá de la gran muralla, teniendo en cuento esto, su inclusión entre estos 12 animales parece justificada.

Como mismo la mujer es “Yin” 阴  y el hombre es “Yang” 阳, la tierra es “Yin” 阴 y el cielo es “Yang” 阳, la oscuridad es “Yin” 阴 y la luz es “Yang” 阳, pues los años pares son “Yang” 阳, y los impares son “Yin” 阴. Cuando se divide el ciclo del zodiaco 黄道带 de los 12 animales (o signos) en dos series, o sea pares e impares, cada animal puede ocurrir solamente en “Yin” o “Yang”, por tanto, el dragón siempre es “Yang” y la serpiente siempre es “Yin”, y así con todos. El ciclo binario que da sentido a esta teoría es justamente el “Yin Yang”.

El primer Año del Caballo en el Siglo XXI fue el 2002, del 12 de febrero de 2002 al 31 de enero de 2003, donde tuvimos la presencia de un “Caballo de Agua”, asociado al Planeta Mercurio y de polaridad “Yang”. Su última presentación fue en 2014, del 31 de enero de 2014 al 18 de febrero de 2015, pero esa vez tuvimos un “Caballo de Madera”, asociado al Planeta Júpiter. Por tanto, si sumamos 12 años más desde el 2014, tendremos nuevamente un Año del Caballo en 2026, del 17 de febrero de 2026 al 5 de febrero de 2027, será un “Caballo de Fuego”, y también de polaridad “Yang”.

Cada elemento (metal, madera, agua y/o aire, fuego y tierra) contiene características que aplican tanto a los años como los animales, y cada uno de los 12 animales está gobernado por un elemento más una dirección del “Yin Yang”. De esa manera, asignaron a cada uno de los cinco planetas principales uno de los cinco elementos chinos, siendo Venus el metal 金, Júpiter la madera Mercurio es agua y aire 风, Marte es el fuego y Saturno la tierra 土.

La rotación cíclica de los 5 elementos recibe el nombre de “Wuxing” “五行”, la cual crea 12 ciclos de 12 años cada uno, cada año con un animal diferente, que se repetirá en un máximo de 5 ocasiones, por tanto, dicha serie tiene un periodo de 60 años, comenzando desde “Rata de Madera” y terminando con “Cerdo de Agua”. El ciclo actual comenzó en el año 1984 y terminará por tanto en 2044. Cada personalidad individual se asocia con un animal que la represente, según el año (lunar) de nacimiento.

EL CABALLO EN LA CULTURA CHINA

Antiguamente, los chinos no utilizaban el caballo ni para la guerra, ni para la agricultura. En el aspecto bélico, sólo le utilizaban como animal que tiraba de un carro, pues hasta el Siglo III D.C., la fuerza de los ejércitos se medía por el número de carros y caballos en sus filas. Cada carro, solía estar ocupado por tres personas, una guiando al o los caballos, otra disparando flechas y otra con una lanza. Alrededor de cada carro se resguardaban hasta 100 soldados de infantería, por lo que cuando leemos que un ejército contaba con 100 carros, nos dice en realidad que contaba con 10.000 guerreros y unos 400 caballos.

En el Sitio de los Soldados y Caballos de Terracota de Xian, al costado oeste del Mausoleo del Emperador Qin Shi Huang 秦始皇, fueron descubiertos dos sitios con un gran número de carruajes y caballos de cobre pintados. Cada carruaje era tirado por cuatro caballos, y era significado de pertenencia real. El tallado en cobre y la decoración de estos animales es verdaderamente realista para su época, compuestos además de oro, plata, múltiples piedras y componentes de joyería, son mundialmente conocidos hoy en día como “La Corona de Bronce”. 

El Foso 2 del mismo Mausoleo de los Soldados y Caballos de Terracota, contiene también más de 1.300 unidades de caballeríade cerámica, más de 80 carros de guerra, oficiales de infantería y de alto rango, decenas de miles de armas de broncey toda una guardia imperial militar. En este foso se descubrió por primera vez un diseño de arcos y flechas, algo parecido a una ballesta, tecnología de la no se tenía conocimiento de su existencia hasta entonces. Se encontraron también carros de bronce, oficiales, trajes de armadura de piedra, tumbas de caballos, grúas de bronce y figuras de terracota como representación de distintas actividades recreativas en la corte imperial.

En las guerras antes del Período de Primavera y Otoño y del Período de los Reinos o Estados Combatientes, los generales al mando a menudo tenían que tomar la iniciativa y ubicarse como líderes del batallón, dispuestos a morir primero. Posteriormente, durante ambos periodos, a medida que la escala en número de guerras aumentaba, el modo de guerra cambiaba. La posición del comandante comenzó a moverse más hacia el centro de la formación y no enfrente de la misma, para preservar al hombre de mayor experiencia en el campo de batalla. Desde el punto de vista táctico militar, el comandante era independiente y su función se concentraba en estudiar y formular un plan operativo estricto y, lo que es más importante, garantizar aún más la seguridad personal de él mismo. Esto último es una característica importante sobre la madurez de las antiguas tácticas militares.

Este estilo de organización militar, representa la primera evidencia sobre la ubicación del comandante chino en la historia de la arqueología a nivel mundial. La estructura del edificio, la disposición de la cerámica, el equipamiento, las armas y las reliquias desenterradas, tienen todas características muy particulares. Se consideran un material valioso para el estudio de la antigua formación del comando y su vestimenta. 

El caballo también era ampliamente utilizado en el transporte de los pueblos del norte y noroeste de China. Precisamente, los reinos que vivían en las regiones fronterizas con estos pueblos, fueron los primeros en descubrir la superioridad del caballo sobre el carro, realizando una serie de adaptaciones no solamente en el transporte de la guerra, sino también en la indumentaria, para permitir los movimientos del jinete, e incluso, en las armas a utilizar.

Las razas de caballos presentes en China nunca han sido tan fuertes ni veloces como las que existían más allá de sus fronteras. Se dice que la necesidad de conseguir los afamados caballos de la Región de Ferganá (una de las doce provincias que, junto con la república autónoma Karakalpakia y la ciudad capital Taskent, conforman la República de Uzbekistán), fue uno de los motivos que impulsó las primeras expediciones en la famosa “Ruta de la Seda”.

El caballo ha sido protagonista de uno de los debates más curiosos de la historia de la filosofía china, aquel en el que Gongsun Long 公孙龙, un pensador del Período de los Reinos Combatientes que vivió en el Reino de Zhao 赵, en el norte de China, intenta demostrar en sus obras “El Tratado sobre el Caballo Blanco” 白马论 y el “Tratado sobre el Blanco Persistente” 坚白论, lo absurdo que es afirmar la existencia de un caballo blanco, ya que en su opinión, no se pueden expresar simultáneamente ambas esencias, la de caballo y la del color blanco. Es muy conocida su afirmación “un caballo blanco no es un caballo”白马非马, al considerar que existía una gran diferencia entre lo particular, el caballo blanco, y lo común, el caballo en general.

LEYENDAS SOBRE LA FIGURA DEL CABALLO

Una leyenda sobre el origen de la seda cuenta como una muchacha, anhelando la vuelta de su padre que había salido a la guerra, prometió en voz alta que se casaría con quien lo trajera de vuelta. Oído esto por el caballo de la familia, éste salió en busca del padre. Cuando le encontró, le hizo volver a casa. Cuando el padre preguntó la causa, pensaron que sólo podía ser debido a que, habiendo escuchado el juramento, esperaba desposarse con su hija. Lógicamente tacharon sus pretensiones de absurdas, e incluso dieron muerte al caballo, despellejándole. Un día, la muchacha, al ver la piel del caballo puesta al sol, empezó a pisotearla diciendo: “y aún querías casarte conmigo”. Entonces, de repente, la piel envolvió a la chica y desaparecieron juntos. Tiempo después aparecieron sobre un árbol, donde formaban una pareja de gusanos de seda.

El caballo también tiene un protagonismo en la historia de la difusión del budismo. Dado que esta religión procedía de la India, una parte importante de las primeras relaciones tenían como protagonista a un monje viajero sobre un caballo. En el año 68 D.C., se funda el primer templo budista en la ciudad de Luoyang 洛阳, conocido como el “Templo del Caballo Blanco”, en chino 白马寺 Baimasiconsiderado como la cuna del budismo en China”.

Templo del Caballo Blanco
Templo del Caballo Blanco

La historia del templo actualmente está llena de leyendas, la primera trata sobre dos mensajeros que se fueron a la India a buscar las escrituras budistas, luego se encontraron con dos monjes budistas indios en Afganistán, y los convencieron de unirse a ellos y volver a China con escrituras budistas, reliquias y estatuas en dos caballos blancos. Tras la creación del templo, 1000 monjes vivían aquí y practicaban el budismo. Otra leyenda cuenta, que el Emperador Ming de la Dinastía Han Oriental, envió uno o varios monjes que regresaron con los Sutras (discursos dados por Buda o alguno de sus discípulos más próximos), de 42 capítulos en un caballo blanco. Los monjes fueron recibidos por el Emperador, el cual mandó a construir el primer templo budista de China con el mismo nombre.

Entre las minorías del sur de China, como los Bulang y los Achang, son numerosas las que celebran carreras de caballos durante sus fiestas, siendo las más conocidas la “Fiesta para Adorar a la Madre Tierra”, que se celebra tres veces al año, en la segunda, quinta y sexta luna. Es una ceremonia en honor de los antepasados Zhepama y Zhemima, que crearon al mundo, al hombre, y enseñaron a los Achang a vivir sobre la tierra. En varias provincias del centro de China se celebra el “Día del Caballo”, el 6 de junio. Durante ese día, se les exime de trabajar y se les trata con el mayor mimo.

El Reino de Nanzhao 南诏, que floreció en la Región de Yunnan entre los Siglos VIII y X, fue famoso también por sus caballos, donde el comercio de estos animales fue una de las bases de su prosperidad.

EL CABALLO EN MONGOLIA

El caballo mongol, derivado del tarpán o caballo salvaje euroasiático, era pequeño y muy fuerte, muy bien adiestrado para la guerra, podía alcanzar unos 15 km/h de media y los estribos permitían al jinete disparar mientras se desplazaba a gran velocidad.

Entre los mongoles, el caballo era uno de los animales con mayor importancia simbólica y ritual, con la solemne celebración de la ceremonia “sacrificio del caballo”. El ejército se componía casi exclusivamente de caballería, aunque más tarde también dispondría de un cuerpo de ingenieros para realizar los asedios. Sus equinos eran no eran animales de carga, sino un importante elemento en la guerra. Los corceles podían pasar hasta tres días sin beber y sabían encontrar alimento en los lugares más inverosímiles.

La formación más habitual de los mongoles consistía en dos líneas de caballería pesada al frente y tres líneas de caballería ligera detrás; ésta se adelantaba y utilizaba sus arcos para después retirarse y dejar paso a la devastadora caballería pesada. Tras la legión romana y la falange macedónica, la caballería tártara se erigió en ejemplo señero del arte militar.

PERSONALIDADES CHINAS NACIDAS EN EL AÑO DEL CABALLO

Aunque Genghis Khan o Gengis Kan, no es de origen chino, sino un personaje símbolo de la cultura de la desolada estepa mongola, siendo el fundador del primer Imperio mongol, un pequeño pueblo que originalmente vagaba con sus rebaños por los confines del desierto de Gobi, donde el frío y el viento hacen a los hombres duros como el diamante, insensibles como las piedras y tenaces como la hierba áspera que crece bajo la nieve helada, pero que el “Gran Kan” convertiría en la horda más extensa y contigua de la historia, también tuvo una gran influencia también sobre el pueblo chino.

Nacido en el 1162 D.C., año del caballo, pertenecía al poderoso clan Borjigin, una familia noble que había hostilizado las fronteras de China y recibido de ellos el título de “Kan” (máximo gobernante). Tras su coronación, el Kan ordenó liberar a todos los esclavos de origen mongol, los cuales fueron reemplazados por otros de origen chino de las campañas posteriores.

La vida de Gengis Kan estaría marcada por una serie de ininterrumpidas victoriosas batallas: la primera la libró contra los merkitas, en castigo por haber raptado a Burte, su amada esposa, y el éxito fue gracias a la ayuda que le brindó la tribu de los keraitos, un pueblo turcomongol que contaba con muchos cristianos nestorianos y musulmanes, que después él mismo atacaría. Cuenta la “saga mongola”, que como resultado de la expedición punitoria, 300 hombres fueron pasados a cuchillo y las mujeres fueron convertidas en esclavas.

Con apenas 30 años de edad, un carácter despiadado como la fría estepa que lo vio nacer y liderando a su ejército nómada, Gengis decía: “ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla”. Haciendo uso de esa astucia, inició una oleada de conquistas que extendió su dominio a un vasto territorio, desde Europa Oriental hasta el océano Pacífico, y desde Siberia hasta Mesopotamia, India e Indochina. En la primera fase de esta expansión, las hordas mongolas conquistaron importantes reinos de Asia, como el Imperio Jin del norte de China (1211-1216) y la Dinastía Song en el sur.

Las tribus de las estepas eran pueblos guerreros, se entrenaban para la guerra desde jóvenes y con una tradición de jinetes muy poderosa y muy antigua. Si a estos “soldados trotamundos” no se les daba esa formación con el objetivo de la coalición de tribus, rápidamente se disolverían, como ya había ocurrido en otras ocasiones. Era, por tanto, necesario buscar un enemigo común, y si además podía proporcionar abundante botín y riquezas para todos, mejor. Así, se planteó la gran ambición de los pueblos nómadas de las estepas: la conquista de China.

Antes de invadir un pueblo más avanzado, Kan reunía información de forma exhaustiva mediante los habitantes de las fronteras o comerciantes, casi siempre musulmanes. En el año 1211, con 49 años de edad y una avanzada experiencia militar, Gengis Kan reunió todas sus fuerzas, convocó a los guerreros que vivían desde el Altai hasta la montaña Chinggan, para que se presentaran en su campamento a orillas del río Kerulo y decidió atacar China. Otra de sus temerarias frases decía: “no tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo”.

Su ejército atravesó el desierto de Gobi y cruzó la Gran Muralla, el gran dragón estaba por caer ante los pies del supremo general. De esta manera, los mongoles llegarían hasta Beijing, en el año 1214. Pero una penetración más profunda en China suponía un esfuerzo demasiado agotador de su recién creado ejército bárbaro y el Kan tenía otros problemas al norte de su territorio, con algunos rebeldes que amenazaban la supremacía de su imperio. Por tanto, el dominio total del gigante asiático no se materializó hasta mediados del Siglo XIII, durante el reinado del nieto de Gengis Kan, conocido como Kublai Kan, quien llegó a ser uno de los más importantes emperadores de China con la creación de su propia dinastía, la Yuan 元, la cual existió entre los años 1271 y 1368.

Para entonces, el imperio mongol había crecido hasta abarcar desde las orillas del Pacífico hasta el mismo corazón de Europa, incluyendo casi todo el mundo conocido y más de la mitad de los hombres que lo poblaban. Karakorum, la capital de Mongolia, era el centro del mundo oriental, y los mongoles amenazaban incluso con aniquilar las fuerzas del cristianismo. Gengis Kan no había perdido jamás una batalla, a pesar de enfrentarse a naciones que disponían de fuerzas muy superiores en número, con su frase: “no basta con que yo triunfe, los demás deben fracasar”.

Tras su muerte, producto de las heridas producidas al caer de su caballo en 1227, su imperio se dividió entre sus cuatro hijos, bajo la autoridad del tercero de ellos, Ogodei, quien fue elegido gran Kan por la asamblea de príncipes mongoles en 1229. Ogodei consolidó las conquistas de su padre, completó la sumisión del norte de China en 1234 y Corea en 1236, ensanchó el imperio, estableció el protectorado mongol sobre Georgia, Armenia y el Cáucaso, penetró en Rusia y en la llanura del Danubio entre 1237 y 1240.

El cine también hizo los suyo, con la cinta Genghis Khan película de 1965 protagonizada por Omar Sharif, actor egipcio de ascendencia siria, o el filme “Mongol” película de 2007 dirigida por Sérgei Bodrov, productor, guionista y director de cine ruso, o más recientemente en la serie “Marco Polo”, de Netflix, donde se explora la vida del famoso viajero bajo el mando del general Kublai Khan, interpretado por el actor Benedict Wong.

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