Invasión Militar China en el Tíbet.

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El 7 de octubre de 1950 se produce la derrota del ejército tibetano (con 8.500 soldados) por parte del Ejército de Liberación de la República Popular China (con más de 40.000 soldados) al mando de Mao Zedong, en Chamdo o Changdu, al este del Tíbet, que dejó más de 300 muertos y heridos para ambos bandos. Este momento marcaría el comienzo de integración del territorio tibetano a la RPCh, curiosamente conocido como “liberación pacífica del Tíbet”

Éste término de “liberación pacífica” o “Acuerdo de 17 puntos”, se refiere a un  acuerdo firmado por representantes del XIV Dalai Lama, Lobsang Trinley Lhündrub Chökyi Gyaltsen, el X Panchen Lama (segunda autoridad religiosa más importante en el Tíbet, al ser el segundo más importante de la escuela Gelug) y el Gobierno de la RPCh el 23 de mayo de 1951 en Beijing, después de que enviaran prisioneros de guerra a Lahsa, para que negociaran directamente con el Dalai Lama, proponiendo que si el Tíbet era “liberado pacíficamente”, los dirigentes tibetanos conservarían sus cargos y poder, autorizando así, la entrada “pacífica” del Ejército Popular y el dominio de la RPCh en el Tíbet.

Dicha cláusula no tardó en ser rechazada por el Gobierno Tibetano en el exilio, el Congreso Estadounidense, analistas militares, medios de comunicación, varias ONG, como la Comisión Internacional de Juristas y el Center for World Indigenous Studies (Centro de Estudios Indígenas del Mundo), e incluso por el propio Dalai Lama al momento de exiliarse en el 1959, alegando que existió una gran presión por parte del gobierno para la firma de tal acuerdo. 

El Salvador auspició una queja por parte del gobierno tibetano en las Naciones Unidas, pero la India y el Reino Unido evitaron que llegase a debatirse.

Primera Ocupación Militar en el Siglo XVIII.

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Pero la intención de ocupar dicho territorio no fue idea de Mao Zedong. A principios del Siglo XVIII, el Emperador Qianlong de la Dinastía Qing, envió un comisionado a Lhasa para hacerse cargo del gobierno. Diferentes facciones tibetanas se rebelaron contra el comisionado, el cual fue asesinado poco tiempo después. Posteriormente, el Ejército Qing invadió el Tíbet y derrotó a los rebeldes, reinstalando a otro comisionado. Dos mil soldados chinos permanecieron en el Tíbet y sus labores defensivas fueron apoyadas por fuerzas locales organizadas por dicho comisionado.

En 1904 los británicos enviaron un fuerte contingente militar e invadieron Lhasa, forzando de esta forma la apertura de la frontera entre la India (entonces colonia inglesa) y el Tíbet. En 1906 los británicos firmaron un tratado con China por el cual el Tíbet se convertía en un protectorado británico.

En 1907 se firmó un nuevo tratado entre Gran Bretaña, China y Rusia, donde se le daba a China la soberanía sobre el Tíbet. En 1910, el gobierno Qing ejercería por primera vez el control directo sobre el Tíbet.

En 1911 estalla la Revolución de Xinhai, también conocida como revolución china de 1911, que se refiere a la rebelión contra la Dinastía Qing, donde se proclama la República de China, cuando el General Militar Sun Yat-Sen al mando del ejército, destituye al entonces Emperador Puyi, conocido también como “el último emperador”, terminando de esta manera con más de 2000 años de monarquía y convirtiéndose en el primer presidente de China.

Esto obligó a las tropas chinas atrincheradas en el Tíbet a regresar a territorio nacional, oportunidad que aprovechó el XIII Dalai Lama para restablecer su control sobre el Tíbet. En 1913 el Tíbet y Mongolia firmaron un acuerdo reconociendo su mutua independencia de China.

En 1914 se negoció un tratado entre China, Tíbet y Reino Unido denominado Convención de Simla. Durante esta convención los invasores británicos trataron de dividir al Tíbet en dos regiones, lo cual no prosperó. Sin embargo, los representantes del Tíbet y de Gran Bretaña, firmaron un acuerdo a espaldas de China, mediante el cual el Tíbet sería una región autónoma de China y los británicos se adjudicarían 90 000 kilómetros cuadrados de territorio tradicionalmente tibetano que corresponde al actual estado de Arunachal Pradesh, uno de los veintinueve estados que, junto con los siete territorios de la Unión, forman la República de la India.

Guerra Sino-India

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Después de declarada la independencia de India, esta nación consideró esta región como suya en función a la frontera establecida en el mencionado tratado. China, sin embargo, rechazó tal posición, indicando que dicho tratado no tenía ninguna validez ya que no fue firmado por ellos y el Tíbet no era una nación independiente, sino un protectorado de China. La disputa por esta región ocasionó la guerra entre China e India en 1962, también conocida como el conflicto de la frontera con India, cuando ésta última asiló al Dalái Lama en 1959 e inició una política dirigida a reforzar su posición en la frontera, con puestos al norte de la línea McMahon, línea acordada por Reino Unido y el Tíbet (1912-1951) como parte del Acuerdo de Simla. La guerra terminó con la declaración de alto al fuego por parte de China el 20 de noviembre, y la posterior retirada del área en disputa. La confrontación fue notable por sus duras condiciones de montaña, con combates por encima de los 4250 metrosNingún bando desplegó ni su Armada ni sus Fuerzas Aéreas.

Invasión Militar al Tíbet por el Ejército de Liberación Popular.

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El 1 de octubre de 1949 triunfa el Gonchantang 共产党, con el Ejército de Liberación Popular al mando de Mao Zedong sobre el Kuomintang o Guomintang (KMT o Partido Nacionalista) 国民党, establecido por Sun Yat-Sen en 1912 y liderado en China hasta 1949 por Chiang Kai-Shek, quien tras su derrota, se refugia en Taiwán, estableciendo la República de China, mientras que Mao Zedong crea la República Popular China, la China comunista que conocemos hoy en día, aunque no precisamente con el mismo concepto político, económico y social.

A partir de este momento, Mao Zedong se da a la tarea de recuperar de una vez y por todas el territorio libre (hasta entonces) del Tíbet. Comenzaría, entre otras cosas, con una invasión militar que llevó a la derrota del ejército tibetano en Chamdo o Changdu que comentamos al principio, y una posterior reforma radical de la tenencia de las tierras poseídas por el Dalai Lama y la introducción de la educación secular. En junio de 1956 y a consecuencia de estas reformas, estalló una rebelión en la regiones, la cual, respaldada por la CIA estadounidense (como era de esperar), se extendió hasta Lhasa y terminó en 1959 con la victoria del ejército chino y el exilio a la India del XIV Dalai Lama, Tenzin Gyatso, desde donde siguieron respaldando acciones rebeldes contra el ejército chino hasta 1969, cuando la CIA dejó de ayudarles y el resto de potencias occidentales tampoco colaboraron.

Durante la Revolución Cultural en China organizada por el líder Mao Zedong de 1966 a 1976 y dirigida contra altos cargos del partido e intelectuales a los que Mao y sus seguidores acusaron de traicionar los ideales revolucionarios, el Tíbet sufrió serios daños a su patrimonio cultural, miles de templos y monasterios budistas fueron destruidos y varios monjes fueron asesinados.

Invasión Tíbet 11.jpgImagen durante la destrucción de un Templo Budista.

En 1979 se restableció la libertad religiosa y miles de templos budistas volvieron a abrir sus puertas, pero se mantuvo la prohibición de que los lamas cuestionaran el derecho de China a gobernar el Tíbet.

Invasión Tíbet 9.jpgMao Zedong flanqueado por el Panchen Lama, a su derecha, y el Dalai Lama, a su izquierda. Beijing, 1954.

En 1989, con el fallecimiento del X Panchen Lama, Lobsang Trinley Lhündrub Chökyi Gyaltsen, prisionero en Lhasa desde 1959, el Dalái Lama y el gobierno de China reconocieron diferentes reencarnaciones. El gobierno de China reconoció oficialmente la reencarnación del Panchen Lama, de acuerdo con la tradición Vajrayāna. Para ello se valieron del procedimiento que se utilizó en la Dinastía Qing, donde el Panchen Lama era elegido en una especie de lotería, utilizando una urna de oro donde el nombre de los posibles Panchen Lama estaban insertados en bolas de cebada, de este sorteo salió el niño Chökyi Gyalpo o Gyaincain Norbu, quien fue criado en Beijing y aparece en público muy esporádicamente. Por su parte, el Dalai Lama nombró a Gedhun Choeky Nyima, como el XI Panchen Lama, pero de acuerdo con testimonios de su propia familia, Gedhun parece estar prisionero desde entonces sin poder salir del Tíbet, aunque el gobierno chino afirma que está libre bajo una identidad falsa a fin de proteger su privacidad. 

Manisfestación a favor del Tíbet durante los JJ.OO de Beijing en 2008.

En 2008, y para la realización de los Juegos Olímpicos de Beijing,  el entonces candidato presidencial Barack Obama, solicitó al presidente George W. Bush que no asistiera a los Juegos Olímpicos de Pekín si el gobierno chino no dialogaba con el Dalai Lama; el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, no asistieron a la apertura de dichos juegos.​ También hubo un comunicado emitido por 12 intelectuales chinos que apoyaban la autonomía de Tíbet y solicitaban al gobierno de Beijing detener el conflicto étnico. Grupos de jóvenes tibetanos radicales y la organización de “Estudiantes por un Tíbet Libre” se enfrentaron al propio liderazgo tradicional tibetano y el gobierno chino los culpó por estar detrás de los motines y levantamientos populares anticomunistas.

Quema a lo Bonzo.

Vietnam Monk

En marzo de 2010, comenzaría una nueva forma de protesta contra la represión de la población tibetana por parte de las autoridades chinas, conocida como “quemarse a lo bonzo”. También conocida como auto-inmolación, es una forma de suicidio mediante la cual un individuo se rocía con algún tipo de líquido inflamable y se prende fuego en público. La expresión tiene su origen en la ola de suicidios de monjes budistas que se produjeron a principios de los años 60 como forma de protesta contra el gobierno de Vietnam del Sur. El primero fue Thich Quang Duc, monje budista vietnamita que se suicidó quemándose en una zona muy concurrida de Saigón, el 11 de junio de 1963, en protesta por la opresión al pueblo vietnamita sufrida a manos del presidente Ngo Dinh Diem. El método sería posteriormente repetido por otras muchas personas a modo de protesta, normalmente de carácter político, con motivo de la Guerra de Vietnam, la invasión de Checoslovaquia o la liberación del Tíbet.

El monje se mantuvo completamente inmóvil mientras se consumía por las llamas, sin emitir ningún tipo de señal que advirtiera de su dolor. Tras su muerte, y de acuerdo con la tradición, la comunidad incineró sus restos, pero su corazón permaneció intacto. Así pues, se le consideró sagrado y fue puesto bajo el cuidado del Banco Nacional de Vietnam.

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El domingo 27 de mayo de 2012 se produjo la primera inmolación en Lhasa, cuando dos personas se quemaron a lo bonzo cerca del templo de Johkang, lo que desató una oleada de detenciones en los días siguientes. Para entonces se habían inmolado al menos 32 personas en las provincias de Sichuan, Qinghai y Gansu, de las cuales fallecieron al menos 27, según grupos de defensa de los derechos de los tibetanos. Según Radio Free Asia, medio ligado al Gobierno de Estados Unidos que tiene servicio en idioma tibetano, fueron arrestadas alrededor de 600 personas entre las cuales hay varios sospechosos de haber grabado las inmolaciones con sus teléfonos móviles. Esa misma emisora informó que el miércoles 30 de mayo una mujer de 33 años se quemó a lo bonzo cerca de un monasterio budista de Aba, provincia de Sichuan. También hubo inmolaciones de exiliados tibetanos fuera de China como la que se produjo en Nueva Delhi en marzo de 2012.

Desde 2008, 148 monjes, laicos tibetanos y ocho tibetanos en el exilio, se han prendido a lo bonzo para protestar contra el dominio chino en su patria.

Situación del Tíbet hoy en día.

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La proporción de la población NO tibetana en el Tíbet es un asunto polémico. Por un lado, la Administración Central Tibetana del Dalai Lama acusa al Gobierno de la República Popular China de inundar el Tíbet con inmigrantes, con el fin de alterar la composición demográfica de la zona. El propio tibetano ha pasado a ser considerado una minoría étnica dentro de su propio territorio, con apenas un 30% de la población local, el resto, son chinos Han (el 92% de los chinos son etnia Han). Al pueblo tibetano se le niega la mayoría de los derechos garantizados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, incluyendo los derechos de libre determinación, libertad de expresión, asamblea, movimiento, expresión y viaje. Los grupos de derechos humanos han documentado cientos de manifestantes muertos por la paz desde 1987.

Existen más de 700 presos políticos en el Tíbet, muchos son detenidos sin cargo o juicio por hasta cuatro años, mediante regulaciones administrativas tituladas “reeducación mediante el trabajo”.

En marzo de 2017, se produciría otro ambiente de protestas en Lhasa, después de que la cadena de Televisión Nacional de China CCTV, declarara a la capital del Tíbet,  como “la ciudad más feliz del mundo”. Por su parte, Freedom House, organización no gubernamental con sede en Washington D. C, en su informe anual “Libertad en el Mundo”, ubicó al Tíbet como el segundo peor lugar en el mundo, en derechos políticos y libertades civiles. El número uno fue Siria.

Pero, sin ánimo de justificar o defender la presencia de China en el Tíbet, no todo va a ser negativo ¿cierto?. Veamos algunos detalles positivos para levantar un poco el ánimo.

Datos Positivos 

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Desde la caída de la Dinastía Qing en 1911 hasta el año 1950, la tasa de mortalidad en el Tíbet era de 28 por cada 1000 habitantes, con una tasa de mortalidad infantil de 430 por cada 1000 nacidos vivos. La expectativa de vida era de unos 35.5 años. Durante el Censo Nacional de 1953, no se llevó a cabo un registro poblacional directo en el Tíbet, y el gobierno local dirigido por el Dalai Lama, estimó e informó al Gobierno Central de una población cercana a los 1.275 millones de habitantes.

Tibet

En 1990, la población del Tíbet superaba los 2.180.500 (un incremento neto de 905.000 con respecto al año 1953), parte de esa población, era el ejército chino establecido en el Tíbet. Con la política del “hijo único” implantada en China en 1979, donde se castigaba a toda familia que tuviera más de un niño, el gobierno chino daba prioridad y opción de tener más un hijo, a toda aquella familia que estuviera dispuesta a irse a vivir al Tíbet, para lo cual recibía una ayuda y compensación por parte del propio gobierno.

Para 1998, el Tíbet ya tenía una población total de 2.453.900 (273.400 habitantes más que en 1990), con 50.700 nuevos nacimientos y 17.900 fallecimientos. La tasa de natalidad en ese año fue de 23,7 y la de mortalidad de 6,9 por cada mil nacidos vivos, mucho menor que en 1950.

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En algo lleva razón el gobierno chino, una sociedad que no trabaja, es una sociedad improductiva, y en ese aspecto, la población tibetana prácticamente pasa más tiempo al día rezando que trabajando. El Tíbet es una zona rica en recursos naturales, la más abundante en toda China se podría decir, abundancia de la que se aprovecha el gobierno chino y la cual fue una de las principales causas de dicha invasión.

Pero dicha abundancia nunca fue explotada por el tibetano, ya sea por motivos religiosos o causas económicas, los templos están repletos en oro, pero antes de la llegada del Gobierno de China, la población sufría altos niveles de pobreza, sin desarrollo en infraestructura ni capital humano. Gracias al Gobierno de la RPCh, se construyó el Aeropuerto Internacional de Lhasa en 1965, abriendo un nuevo canal al intercambio turístico y comercial de la región.

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A partir del año 2000, entró en funcionamiento lo que se conoce como “la línea férrea a mayor altura del mundo” o “el camino al cielo”, una ruta turística-comercial conocida como “El Transtibetano” o “Línea Qinghai-Tíbet”, que une le meseta tibetana con toda la zona al norte de China, y que posibilitó un incremento del desarrollo económico en la región.

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El Ministerio del Transporte (MT) anunció en 2014, el plan del Gobierno de China para ampliar las carreteras en la región autónoma a 110.000 kilómetros para 2020.

A fecha de 2016, el Tíbet ocupaba el primer lugar entre las 25 provincias y municipalidades chinas con mayor crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), gracias a la inversión en infraestructura e industrias locales.

A mediados de 2017, se anunciaba la construcción por parte del gobierno chino, de un túnel de más de mil kilómetros, para llevar agua desde el Tibet hasta el desierto de Taklimakán, en Xinjiang, al noroeste del país, con una área de 270.000 kilómetros cuadrados. Vea más información sobre dicha noticia en el diario online 20minutos

A su vez, se anunciaba también la construcción de una base de simulación del Planeta Marte de 95.000 kilómetros cuadrados en la provincia de Qinghai, al oriente de la meseta tibetana, para uso científico y turístico. 

También en 2017, el Periódico “El País”, aunciaba que China iniciaba la construcción de la red eléctrica más alta del mundo en el Tíbet, con 2.700 kilómetros de largo, a una altitud media de unos 4.000 metros sobre el nivel del mar, con un coste del 16.200 millones de yuanes, unos 2.200 millones de euros. Según cálculos de las autoridades chinas, las reservas de energía hidroeléctrica en Tíbet podrían generar 210 millones de kilovatios, casi un 30% de la capacidad total de todo el país.

Entonces, ¿mal influye la religión en el desarrollo y avance de la sociedad tibetana?, ¿por qué una zona con tantos recursos naturales y minerales no ha sido bien explotada por el propio tibetano?, ¿de no haber intervenido el gobierno chino, sería el Tíbet una región en vía de desarrollo?.

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